Corre el año 1870. Con sus escasos veintiséis años Nietzsche enseña filología clásica en la Universidad de Basilea, y Overbeck, siete años mayor, llega a instalarse como profesor de teología y exégesis del Nuevo Testamento. Se conocen, traban amistad, habitan bajo un mismo techo y se harán amigos para el resto de su vida. En esta edición, prolija y exhaustiva, podemos apreciar lo que Franz Overbeck viene a decirnos sobre el caso Nietzsche: como caso filosófico, psicológico y clínico. Nadie tan indicado como él para alumbrar las zonas más esquivas del filósofo. Lo avala su cercanía hospitalaria y paciente, su mirada entusiasta y crítica a la vez.
Martín Hopenhayn